domingo, 8 de febrero de 2009

Cosas de todos los días

Él con una mirada desafiante recoje todas sus cosas y las mete en un viejo bolso de guerra. Ella no hace mas que mirarlo con angustia, pero disimula con risas burlescas propias de mujer herida, claro veinte años de su vida hechados al tacho de la basura, esa sensacion de ¿Qué hice mal?. La rutina, los besos obligados, esas noches de espalda cada uno por su lado, mataron el amor. Mientras ella reflexiona, él toma las llaves del auto y se larga. Ella se guarda su orgullo en el bolsillo y sale tras él. El whisky hizo sus efectos. El perder el control de un auto, es cosa de todos los días.

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