jueves, 5 de febrero de 2009
Quiebres
Un departamento, dos almas que al vaivén de sus des encuentros y al ritmo de sus conflictos terminan por llevar a cabo la decisión más importante de sus vidas, el divorcio. Con 31 años desea hijos, casas en la playa y un viaje a las islas margaritas. Después de tantas vueltas que le dieron al asunto, se besaron, con la pasión característica de unos recién casados, con el fulgor de mil noches de espera para ese gran beso, apasionado, pero a su vez vacío, ese encuentro, esa relación, esa decisión, esa impaciencia, esa vergüenza, ese gran día, esos pasajes, esa estadía, esas palmeras paradisiacas, esa vuelta a casa, ese departamento, todo se veía reducido a esa pasión, cuatro días de cama hubieran bastado para ahorrarse todo ese tiempo perdido, quizás incluso hasta una larga conversación, pero el ajetreo de estos días ya con nadie tiene compasión, y el derroche en abogados, en juicios, en cortes, en remates ya no tiene solución a menos de que un buen homicidio tome las riendas de esta situación y así el beso culminó, sangre y recuerdos quedaron en el departamento y Valeria sin nada en sus brazos salió a recuperar el tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario